Narrative Medicine: A Model for Empathy, Reflection, Profession, and Trust

Referencia: Charon R. Narrative Medicine: A Model for Empathy, Reflection, Profession, and Trust. JAMA. 17 de octubre de 2001;286(15):1897.

Otro de los artículos básicos y fundamentales en Medicina Narrativa y que inaugura “oficialmente” el camino. Publicado en el año 2001 en JAMA, hace un recorrido por los elementos que caracterizan a la medicina narrativa y las perspectivas en cuanto a su impacto.

En él, la Prof. Charon explica que la medicina narrativa surge desde otros modelos como la medicina bio-psico-social y la medicina centrada en el paciente. Visto esto, parece que puede tener mucho en común con nuestra medicina de familia. Y aparece porque, en palabras de la autora:

Una medicina competente científicamente sola no puede ayudar a un paciente a tratar con la pérdida de salud o a encontrar significado a su sufrimiento. Junto con la habilidad científica, los médicos necesitan la habilidad de escuchar las narraciones del paciente, tratar y honrar sus significados y actuar en nombre del paciente.

Al adoptar la medicina narrativa, la autora añade a su práctica todo el cuespo de conocimientos (teóricos y prácticos) que tratan el acto narrativo. Este conocimiento procede de otros campos diferentes de la medicina.

No se trata de una nueva especialidad, sino de crear un nuevo marco para ejercer el trabajo clínico, sea cual sea la especialidad.

El artículo hace un recorrido teórico que comienza en el “giro narrativo”, el proceso que ha llevado a múltiples ciencias sociales y humanidades (como la filosofía) ha interesarse por el lado narrativo de la realidad. El cómo construimos nuestra realidad a partir de historias (es una forma muy simplicada de explicarlo, lo sé). Lo narrativo implica reconocer que lo importante no son los hechos, sino lo significados que atribuimos a los hechos (individual o colectivamente). Dar un giro narrativo implica reconocer que cada historia tiene un significado que es contingente, que depende de quien la cuenta, de quién la recibe y del porqué y el cómo se cuenta. El significado se co-construye entre el relator y el receptor y por tanto es variable.

El artículo continúa explicando qué es la competencia narrativa y en qué situaciones se puede hablar de “narraciones” en medicina:

  • En la relación empática entre pacientes y médicos: para el paciente, contar su historia supone el acto central, ya que exige poner palabras al problema y preocupaciones. Una forma de controlar el caos. El médico, al escuchar, tiene que imaginar la situación del paciente, y utiliza sus recursos interiores para dar significado a las palabras del paciente. Si el médico no es capaz de cumplir con sus tareas narrativa, la historia quedará incompleta, será más dificil llegar al diagnóstico, el paciente podría sentirse insatisfecho y desconfiado.
  • En la relación del médico consigo mismo: los médicos viven inmersos en historias de sufrimiento, que pueden tener un impacto en su vida interior. La practica reflexiva ayuda a encontrar, reconocer y canalizar las emociones y dar sentido a la práctica clínica y la vida. Lo que propone es abandonar una medicina practicada con distancia, para pasar a una practicada con interés comprometido.
  • En la relación con otros profesionales: es fundamental compartir con otros profesionales para avanzar en medio de la incertidumbre. Charon recuerda que “profesar” es un acto narrativo y que la narración está en el centro de la práctica colectiva.
  • Relación con la sociedad: ante la situación social, de una medicina tecnificada y una sociedad que espera lo imposible, es necesario ser capaces de establecer conversaciones, a nivel social, para reformar el sistema de salud. Encontrar las palabras y las historias que se deben contar es un acto narrativo, que requiere también de la capacidad de comprender los signficiados que otros dan a las mismas situaciones.

El artículo termina expresando la necesidad de probar estas hipótesis, de ver si realmente los médicos con competencias narrativas pueden tener un impacto en todos estos campos.

El artículo se publicó en 2001. Desde entonces las publicaciones sobre experiencias que ponen en marcha estos principios han ido apareciendo en revistas profesionales. Reconociendo la dificultad de medir muchos de estos aspectos, parece que hay un efecto en los profesionales cuando aprenden y practican medicina narrativa.

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