Certificado Profesional Online de Medicina Narrativa

Por Mariola Marrero

Declaración de conflicto de interés: este artículo revisa un curso que yo he realizado. No recibo ninguna contrapartida por escribir sobre él, ni siquiera me han pedido que lo haga. Es el relato de una experiencia gratificante.

El Certificate of Profesional Achievement un Narrative Medicine (Certificado Profesional de Medicina Narrativa) es un curso de postgrado online que se imparte en la Universidad de Columbia, por los profesores del Departamento de Medicina Narrativa, creadores y desarrolladores principales del concepto y práctica de la medicina narrativa.Cuando me preguntan en España qué es exactamente, suelo contestar que debe de ser similar a nuestros expertos universitarios, una versión corta (muy corta) de un master, en el que adquieren los conocimientos básicos, pero a la vez, avanzados, sobre una materia y que se enfoca a la práctica profesional.
Se imparte online, con la excepción de un taller de fin de semana, en Nueva York (Siempre es bueno tener una excusa para volver a esa ciudad inmensa, imposible de encasillar, donde siempre encuentras un lugar en el que sentirte a gusto). Consta de 6 asignaturas, de las cuales 3 son obligatorias y 3 optativas, de las que tienes que escoger 2. Son tan interesantes, que al final yo hice las 6. ¿Cuáles son?

  • Métodos de la Medicina Narrativa: Lectura atenta y escritura creativa.
  • Pedagogía: objetivos, métodos y contextos.
  • Evaluación cualitativa en la práctica de la medicina narrativa.
  • Ética narrativa
  • Justicia Social: narrativas de inequidad.
  • Escribir creativamente:laboratorio de artesanía (Craig Lab) y taller.

Los cursos siguen una estructura similar. Hay un módulo cada semana, que empieza el martes y termina el lunes. Todos los módulos comienzan con una conferencia virtual (vídeo) del profesor principal de la asignatura u otras personas invitadas. Y luego hay una serie de lecturas, vídeos, en algunos casos películas (especialmente en el curso de Justicia Social). Y luego las actividades. En su mayoría se trata de trabajo colaborativo en el área de debate. Se comparte y se debate en grupo grande (no más de 20 alumnos en la clase) o pequeños grupos. Hay trabajos en parejas o tríos. La mayoría del trabajo es asíncrono, pero también hay algunos ejercicios para hacer a través de videoconferencia con los compañeros. Todas las actividades están pautadas (tienen un día para completar la primera intervención en el debate, otro para completar el debate y contestar a los compañeros). También hay trabajo individual, especialmente en el de escritura creativa. Y trabajos prácticos: preparar y realizar un taller de medicina narrativa en el curso de pedagogía o hacer un pequeño proyecto cualitativo en el de evaluación cualitativa. En todos los cursos hay que completar un diario de aprendizaje, con tres anotaciones a lo largo del curso, en el que haces una reflexión sobre tu aprendizaje. El trabajo virtual es dirigido por profesores (seguramente lo que aquí llamaríamos profesores asociados).

Para mí lo curioso es el nivel de aprendizaje que vas adquiriendo sin necesidad de hacer exámenes ni estudiar teoría de memoria. El objetivo es aprender haciendo y, os lo aseguro, se aprende. El intercambio con los compañeros es increíble. Prácticamente todo el mundo aporta, contribuyendo al aprendizaje colectivo. No penséis que es un camino hecho (cómo no hay exámenes). Mantener el nivel de trabajo constante a lo largo de las 10 semanas, día a día, no es fácil. Menos en nuestro contexto, acostumbrado a estudiar el último día y hacer un examen.
Al final, empiezas a sentir que realmente sabes caminar por este mundo de la medicina narrativa. Igual no lo explicas con un montón de teoría y autores, pero eres capaz de hacerlo,y eso es lo importante ¿verdad?

Desde luego, yo lo recomendaría a cualquiera que desee ir un poco más allá en medicina narrativa. Y se puede hacer desde casa.

¿Cómo funciona la admisión? Bueno, es una universidad americana y el funcionamiento es un poco diferente del nuestro. Hay 3 trimestres. Se puede empezar en cualquiera de ellos. Para solicitar la admisión hay que cumplir los mismos requisitos que para cualquier otro estudio de posgrado: tener un título universitario, traducir todos los títulos y certificados al inglés y solicitar la convalidación (hay un servicio privado externo a la universidad para ello), demostrar el nivel de inglés (el TOEFL con una nota superior a 100 y otros), presentar un currículo, un ensayo de motivación y rellenar la solicitud de inscripción. A mí me llevó 6 meses reunir todos los papeles y poder presentarlos. Una vez te admiten, tienes 3 años para completar el certificado. Como tienes que hacer 5 asignaturas, eso significa que puedes ir sin agobios. Yo elegí hacerlo en un año e hice dos asignaturas por trimestre (sí, me hice las 6 aunque no las necesitaba todas, ¡es tan interesante!). El precio, americano. El precio total ronda los 10.000$, una pasta, lo sé,pero no es excesivo cuando descubres los precios habituales de formación universitaria en EEUU. Con variaciones, porque si lo haces más despacio tienes que pagar más veces la cuota de formación o el suplemento por extranjero (es la parte menos importante del precio).
Si luego te animas, y quieres ir a por el máster, te convalidan algunos créditos. Pero el master ya es presencial, por lo que no es compatible con todas las situaciones personales.

En cuanto al idioma, para aquellos que no usamos el inglés habitualmente y nos asusta vernos en un ambiente académico, debo decir que no he tenido ningún problema. No hay correcciones gramaticales ni ortográficas. No es lo importante. Pero, en cualquier caso, los compañeros y profesores me han ayudado cuando no he sabido como expresar algunas ideas que son realmente complejas (había ocasiones en las que me hubiera resultado difícil expresarlas en español). Para tres asignaturas trabajé en bilingüe, ya que necesitaba hacer trabajos prácticos en “casa” y presentar los resultados en el curso. Ningún problema con esto.

Si alguien me preguntara si ha valido la pena el coste (tiempo, dinero), diría que sí. De volver a estar en la tesitura de decidir hacerlo, lo haría de nuevo. Para mí, personal y profesionalmente, hay un antes y un después en mi confianza al trabajar con medicina narrativa.
Además de ello, la relación con compañeros a los que no he visto en persona nunca (solo coincidiré con algunos en el taller presencial), con diferentes experiencias, profesiones, anhelos y de diferentes partes del mundo (la mayoría americanos y canadienses, pero he coincidido una italiana y una holandesa).

Este artículo se publicará justo cuando esté regresando del taller presencial en Nueva York. No tengo dudas de que habrá valido la pena.

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